Es hora de hacernos cargo. Ya no podemos seguir diciendo que lo que pasa en el país nos da “vergüenza ajena “porque lo que pasa en el Uruguay nos tiene que dar “vergüenza propia “. Esta claro que el termino lípori es absolutamente hermoso, delicado, aristocrático y perfecto. Pues bien, vamos a tener que alejarnos de él y aprender a aceptar los tomatazos. Es hora de aceptar que toda esta mediocridad en la que estamos inmersos es culpa nuestra, nuestra y simplemente nuestra.
Con un pequeño ejemplo me podran entender : hace 23 años se discute en el parlamento sobre la conveniencia de crear cuotas para que las mujeres puedan acceder a los espacios legislativos. A la hora de concretar, los políticos profesionales prometen y traicionan. Otros, forzados por las circunstancias, apoyan pero argumentan en el sentido contrario. Todos cuidan su lugar como en un juego de las sillas.
Con un pequeño ejemplo me podran entender : hace 23 años se discute en el parlamento sobre la conveniencia de crear cuotas para que las mujeres puedan acceder a los espacios legislativos. A la hora de concretar, los políticos profesionales prometen y traicionan. Otros, forzados por las circunstancias, apoyan pero argumentan en el sentido contrario. Todos cuidan su lugar como en un juego de las sillas.
En el mundo, el sistema de cuotas fue el único que acercó a países que habían quedado especialmente atrasados, como España después del franquismo, a la modernidad. Es una medida democratizadora, ni más ni menos.
Pero a nosotros nos gusta hacer las cosas “a la uruguaya “. Es decir, cincuenta años después, cuando no quedan ni los testigos vivos para hacerse responsables de los errores.
Quienes hicieron promesas de ayudar a incrementar la presencia de mujeres en los sitios donde se toman las decisiones nos han mentido. A cara descubierta. Nos dicen que nos abren la puerta pero en realidad le pasan doble la llave. Las mujeres políticas están siendo manoseadas en público, inclusive por sus propias colegas, y no les queda más remedio que negociar el espacio para otras que no son siquiera capaces de reconocerles el mérito.
En algún momento habrá que levantar el culo de la bancada, dejar la taza de té con whisky servido hasta el borde y volverse a casa. Alguna vez habrá que buscarse un trabajo y ganarse la vida en forma honesta. Alguna vez habrá que cerrar el club y convertirse en una persona de bien. Porque la política profesional no puede darse el lujo de contabilizar una montaña de mediocres en sus filas, sean del partido que sean. Porque el desprestigio de la clase política nos hace daño a todos, especialmente a los de a pie, que votamos y los padecemos. Porque no se pueden seguir haciendo listas de amigos y pensar en que le dejan la banca a un suplente como si fuera una herencia divina. Habrá que limpiar el ambiente político antes que apeste.
En algún momento habrá que levantar el culo de la bancada, dejar la taza de té con whisky servido hasta el borde y volverse a casa. Alguna vez habrá que buscarse un trabajo y ganarse la vida en forma honesta. Alguna vez habrá que cerrar el club y convertirse en una persona de bien. Porque la política profesional no puede darse el lujo de contabilizar una montaña de mediocres en sus filas, sean del partido que sean. Porque el desprestigio de la clase política nos hace daño a todos, especialmente a los de a pie, que votamos y los padecemos. Porque no se pueden seguir haciendo listas de amigos y pensar en que le dejan la banca a un suplente como si fuera una herencia divina. Habrá que limpiar el ambiente político antes que apeste.